Thessaloniki

La segunda ciudad mas importante de Grecia era un paso casi obligado si quería continuar hacia Macedonia sin tener que volver a Atenas. Si bien existen otras opciones que requieren varias combinaciones, desde Thessaloniki se pueden encontrar micros directos a Skopje, así como a las principales ciudades de otros países de los Balcanes. Aproveche a quedarme un par de días y ver lo que la ciudad tiene para ofrecer.

Para llegar desde Litochoro esta vez tuve que tomar un micro hasta Katerini y desde allí hacer el paso a otro bus, lo cual fue muy directo. Con un mismo pasaje, el segundo micro que tenía que tomar ya estaba en la estación cuando llegue y partió minutos después.

Una vez instalada en la ciudad, empece mi recorrido visitando algunos museos. Hay bastantes, ya que es el lugar donde se concentran todos los hallazgos del norte del país, de los cuales elegí dos: El Museo Bizantino y el Museo Arqueológico.

Comencé por el museo bizantino, pensando que podía ser interesante aprender sobre este período sobre el que no había visto mucho hasta el momento. La realidad es que es un período sobre el cual no hay mucho para ver. Después de haber tomado conciencia del esplendor de la cultura griega y aprendido sobre las civilizaciones que la precedieron, le época Bizantina me dejo una cierta sensación de vacío. Algunas de las cosas que pueden verse en el museo son una serie de antiguas lapidas cristianas y pinturas religiosas.

 

Por otro lado, lo que puede verse en el museo arqueológico es similar en contenido a los museos que había visitado en Atenas. Entre las cosas que más me llamaron la atención, fueron algunos cascos y piezas de armaduras, y un vasta colección de piezas de oro.

Después de estas visitas, me dirigí hacia la costanera donde se encuentra uno de los símbolos de la ciudad, la Torre Blanca. Es una torre de seis pisos a la cual se puede subir pagando una entrada. En su interior tiene un museo sobre la historia de la ciudad, pero lo más interesante es la vista desde su terraza.

La costanera es muy agradable para caminar, con todo un sector de bares y restaurantes y luego otra área con algunos parques. Incluso hay algunos barcos que funcionan como bar y en los que se puede dar un paseo. Entre las cosas que podemos encontrar están el monumento a Alejandro Magno y una enigmática obra de arte compuesta por una serie de paraguas, cuyo significado es difícil de interpretar.

Por último, subiendo hacia la parte alta de la ciudad, podemos ver los restos de los muros que la protegían y algunos barrios con casas típicas que aún respetan la arquitectura que la ciudad solía tener unas décadas atrás. Y por supuesto, al estar en altura, también nos dan una muy buena vista del resto de la ciudad.

Una ciudad interesante en si misma, pero sobretodo un gran punto de partida para recorrer el norte de Grecia o hacer nuestra entrada a los Balcanes.

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